No confundas actividad con avance

Por Rafael Valero

Hay empresarios que no paran un segundo.

Y, sin embargo, su empresa lleva años igual. Estancada.

Da igual cuánto trabajen.

Da igual que se levanten a las cinco de la mañana y vuelvan a casa a las nueve de la noche.

Da igual.

Su empresa sigue igual.

No avanza.

Y si está claro que no es por falta de esfuerzo, ni porque “no sean muy listos» -porque yo conozco a muchos que son muy, muy espabilados-.

¿A qué puede deberse?

Pues te lo voy a decir: falta dirección.

Falta tener un fin al que dirigirse.

¿No has escuchado nunca eso de “da igual cuánto corras si no sabes a dónde vas”?

Pues eso.

En fin, ya lo sabes.

Lo que diferencia a quien tiene un negocio que crece de quien solo tiene un trabajo que le consume, es que el primero sabe a dónde va.

Porque moverse no es avanzar.

Facturar no es mejorar.

Y estar ocupado no significa estar siendo productivo.

El problema es que, cuando llevas tiempo en ese ritmo frenético, confundes movimiento con progreso.

Y crees que por hacer mucho estás yendo bien.

Pero si no sabes hacia dónde vas, cualquier dirección parece buena…

Y a veces, la mejor forma de avanzar no es acelerar, sino parar y mirar si el camino tiene sentido.

Y sí, cuesta hacerlo.

Pero cuesta más seguir corriendo en círculos.

Y hasta aquí el plan.

Lleva el control de tu negocio a tu email

Recibe cada semana Plan diario, la newsletter de Planira con ideas y reflexiones para entender mejor tus números, ganar claridad y tomar decisiones con más criterio.

Suscribirse es gratis y puedes darte de baja en cualquier momento

Déjanos tu teléfono y te llamamos lo antes posible